Industria Venezolana de Iluminación (IVI) Destacado
La Industria Venezolana de Iluminación, IVI, “se dedica al diseño, producción, comercialización y distribución de nuevas tecnologías con un enfoque ecológico y conservacionista orientada al ahorro energético y reducción de costos por consumo, instalación y mantenimiento. Desarrolla proyectos de iluminación en ambientes públicos y privados con luminarias de última generación”.
Los ingenieros Norman Capuozzo, y Alejandro Cavolina, ambos directores de la firma, explican que la empresa como tal asume ese nombre hace 2 años para adecuarla a las exigencias de una empresa de producción social, aunque como negocio en sí nace en el año 96 con los primeros desarrollos de prototipo en Estados Unidos, no solo para el uso de fluorescente como se está enfocando actualmente en el mercado venezolano, sino que “en el área de luminaria hicimos pruebas de 35 mil horas en el año 2000-2003 con General Electric, posteriormente se probó en el estacionamiento del Centro Sambil Caracas, con 1500 luminarias instaladas en el año 2005, con un ahorro de 50% en consumo eléctrico y 40% en mantenimiento y reposición”, aseguran los entrevistados.
Ese mismo año se realizó la primera instalación de fluorescentes en el Centro Lido, también del Grupo Sambil, y actualmente se están reemplazando luminarias magnéticas de vieja tecnología 2xPL26W Down Light por 1xPL42W en varios de sus centros comerciales, operando a 36W electrónica con ahorro del 30% directo y otro ahorro equivalente en aire acondicionado, debido a que este ahorro se manifiesta en que se produce la misma iluminación con menos potencia, ya que esa potencia ahorrada en las viejas luminarias se transforma en calor y no en luz.
“Estamos trabajando con la nueva tecnología de iluminación que es llamada inducción, cuya vida útil de los fluorescente es de 100 mil horas manteniendo 80 lm/w. Obtenemos mejor iluminación a un costo de aproximadamente 4 veces menor que los LED. “En eso se basa la última patente que hemos introducido en USA”.
“El ahorro energético que se está logrando en las aplicaciones actuales reemplazando lámparas de Metal Halide MH es de más del 50%. Eso es lo que permite llegar a metas de ahorro importantes sin incrementar los costos de inversión ni los operativos en comparación a las tecnologías convencionalmente utilizadas, porque incluso el bombillo operado electrónicamente, dura tres veces más que el convencional MH.
Por otra parte están en conversaciones para adelantar un proyecto de pruebas de conversión de unidades antiguas a electrónicas en los centros comerciales Metrópolis Valencia y Metrópolis Barquisimeto, y otro en un importante centro comercial en Maracaibo.
Igualmente explican que debido a este sustancial ahorro “los centros comerciales están desplazando los equipos y luminarias que se van dañando para cambiarla por la nueva tecnología. Si de mil que venían funcionando se queman 50 en un mes, esas 50 se reponen con un fluorescente electrónico de alta frecuencia”.
Ventajas comparativas
“Una de nuestras ventajas principales es que hemos adaptado nuestros productos a las condiciones eléctricas venezolanas. Además de que nuestros costos son competitivos en precio y calidad porque todo es fabricado en Venezuela, a excepción de los componentes electrónicos que son importados. Igualmente porque vendemos directamente al cliente, no pasamos por las cadenas de distribución”.
Luego agrega, “hay muchos detalles que a veces no se consideran, y es que las tecnologías antiguas de iluminación de 400W MH, pueden ser reemplazadas por luminarias que dan un consumo de aproximadamente unos 230 W contra 440W, principalmente en estacionamientos, iluminación de fachadas y publicidad y super tiendas y automercados, en estos últimos por ser espacios cerrados, el ahorro también se manifiesta en el aire acondicionado”.
No menos importante es que, dice Cavolina, “tratamos de lograr una eficiencia óptima tanto en Balasto+óptica+lámpara y damos soluciones a la medida de los clientes. Últimamente algunos centros comerciales quitan bombillos, apagan zonas o aires acondicionados, pero no se logra ahorro debido a la eficiencia sino mermando la calidad de los servicios a los usuarios y comerciantes, lo que conlleva a una disminución de visitantes, debido a que la oscuridad da sensación de inseguridad”.
“Además, agrega, si no se logra efectivamente el ahorro energético del racionamiento establecido por Corpoelec, le imponen una multa que resulta en un incremento importante en la siguiente facturación y hasta una suspensión del servicio. También, la Ley Orgánica de Prevención, Condiciones y Medio Ambiente de Trabajo, Lopsymat, obliga a tener un mínimo de iluminación de acuerdo a las normas COVENIN, que se comienza a quebrantar quitando bombillos y bajando la calidad del servicio. Aunado a eso están los riesgos de seguridad e higiene industrial en las zonas mal iluminadas”.
Los entrevistados son enfáticos al señalar, “una política de ahorro bien planificada no se percibe solamente en bajo consumo eléctrico, sino que también repercute directamente en las condiciones laborales”.
Otro factor importante a tomar en cuenta por parte de los centros comerciales es que IVI ofrece garantía de tres años y reposición casi inmediata cuando sea necesario, su capacidad de producción es de aproximadamente 5.000 unidades mensuales de diferentes luminarias.
Asimismo, de acuerdo a los entrevistados, los ingenieros de IVI evalúan cada centro comercial, y si pueden aprovechar las luminarias instaladas, simplemente las adecúan a su tecnología, al repotenciarlas y reemplazar los tubos o bombillos por los de nueva tecnología más eficientes en lúmenes por vatios que los LED y 10 veces menor costo.
Al contrario de otras marcas con las cuales hay que botar a la basura los balastos dañados, ellos están en capacidad de repararlos, por solo el 25% de su costo.
En otras palabras, dicen, “abaratamos los costos de inversión brindándole a los clientes la posibilidad de ahorrar tanto en el consumo como en el mantenimiento y reposición”.
Por otra parte señalan que cuentan con una base de datos que les permite saber, de acuerdo a la fecha de instalación, la cantidad de horas en funcionamiento y cuándo se le debe hacer mantenimiento o reposición.
Igualmente, cuando trabajan en los centros comerciales en funcionamiento, se van colocando por zonas todas las unidades necesarias y hacen los cambios sin que sea algo traumático para la administración del centro, locatarios o público en general, y en cuanto al pago “se puede hacer a través del condominio, a veces se hacen planes con cuotas mensuales”.
Creciendo sin límites
Los planes de expansión, al parecer, tienen pocos obstáculos técnicos porque cuentan con recursos humanos, técnicos y jurídicos que les permiten ofrecer servicios incluso más allá de las fronteras.
“Estamos en capacidad de prestar servicio en todo el país porque tenemos equipos de ingenieros venezolanos preparados para hacer la adaptación del área y crear un proyecto conjuntamente con los gerentes de centros comerciales. Esa integración con ellos ha sido nuestra principal fortaleza y la mejor carta de presentación que tenemos, porque conformamos juntos el equipo de evaluación de las tecnologías y luego ellos mismos, al ver las pruebas y hacer las comparaciones, toman las respectivas decisiones”.
Finalmente, agregan, “podemos crecer en Suramérica ya que hay una gran necesidad en el sector eléctrico de la región. Los problemas que estamos viendo en Venezuela no son solamente nuestros, sino también los padecen otros países en Latinoamérica. Nuestra proyección es crecer a escala internacional en los principales centros comerciales. De hecho, ya se ha iniciado el registro de patentes de los productos que hemos diseñado utilizando la misma tecnología que en Venezuela, en algunos países como México, además de Estados Unidos, Europa y China”.
Contactos: www.ivi.com.ve

















